sábado, 5 de febrero de 2011

Pacarito Lorenzo

Pacarito Lorenzo

En esta foto se aprecia el pico de Pacarito Lorenzo, y como todos los loros su pico es alto, fuerte encorvado en forma de gancho, provisto de una protuberancia dentiforme cortante en el borde posterior del pico. La mandíbula es corta y gruesa, con forma de cuchara. Se observan también, las fosas nasales. 
Los loros criados y alimetados de pichones por su cuidador con mucho cariño, son sumamente dóciles e incapaces de hacer daño.
Los loros son muy inteligentes y crean fuertes lazos con sus cuidadores.

Pacarito Lorenzo

Pacarito Lorenzo

Dicen los que saben que los loros comienzan a hablar a los ocho meses. He sido testigo de ver y escuchar a un loro imitar el maullido de un gato, el ladrido de un perro y también llamarlo por su nombre, el canto de un gallo y aunque  no se pueda creer, cantar el Arroz con Leche.
Un chiste viejo de loros pero gracioso es el que cuenta que hubo una época en Argentina que estaba prohibido todo lo que tuviera que ver con el Peronismo, no se podía nombrar a nadie que hubiese tenido algo que ver con Perón o Evita.  Los Argentinos debieron guardar o esconder  cualquier cosa que los comprometiera. Así fue como debieron esconder a un loro, al que le habían enseñado la marcha peronista,  y no se les ocurrió mejor idea que encerrarlo en el gallinero.
Todo iba muy bien para el loro hasta que a la mañana el gallo, ni bien aclaró, comenzó a servir, una por una a todas las gallinas, hasta que le tocó el turno al loro... Sorprendido por la actitud del gallo, se paró frente a el y esgrimiendo su defensa,  le dijo: -Momentito!!! que a mi me han traido por política y no por puto.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Presentación: Pacarito Lorenzo

Su nombre: Pacarito Lorenzo, es un lorito pichón, con fecha de nacimiento: 01 de enero de 2011, es un Psitácido, Género: Amazona, Especie: Amazona Aestiva. Popularmente se lo conoce como Loro hablador, Loro de frente azul, Papagayo, etc.
Aunque será muy difícil comprobarlo, estos loritos viven muchos años, podríamos decir que llegan ser cincuentones y hasta octogenarios. Por si acaso, y aunque pienso vivir otros sesenta años ya he pensado cual de mis hijos lo heredará.
Criados de pichones y dándoles de comer en el pico se hacen muy dóciles, siendo posible agarrarlos con la mano y hasta cortarles las uñas, claro que esto requiere de un permanente manoseo.
Lo que menos le gusta es que le agarre y abra las alas, se enoja mucho, por eso mismo todos los días insisto con esto, ya que pronto tendré que cortarle cuatro plumas de cada ala, operación que se repetirá cada vez que mude las plumas.
Desde que nació, lo tengo en un balde de plástico, con papel en el fondo, el cual cambio varias veces al día, previo lavado del balde.
Le doy de comer cada seis horas, y es bueno que tenga mucho apetito, así no se resiste cuando le doy de comer. La última comida del día es la mejor, es cuando más engulle, el buche trasluce la suculenta cena.
Siempre está conmigo,  duerme en su "balde nido" en mi mesita de luz. Cuando la luz de la mañana entra por la ventana se para en el borde del "nido" y allí se queda esperando su desayuno.

Pacarito Lorenzo